Hola R.
Mañana es la final, y antes de que salgas al campo queremos
decirte algo que nos sale del corazón: Estamos súper orgullosos de ti.
No por haber llegado a una final. No por los resultados.
Estamos orgullosos de ti por todo lo que hiciste para llegar hasta aquí.
Durante meses, todos los días, salías de la escuela y te
ibas a entrenar. Muchas veces cansado, con calor, con sueño o con ganas de
quedarte descansando. Pero ahí ibas, una y otra vez, trabajando duro sin
rendirte. Y poco a poco te fuiste haciendo más fuerte, más rápido, más seguro y
mejor jugador.
Mañana, cuando te pongas el casco, no pienses en ganar o
perder. Piensa en todo lo que has trabajado para estar ahí. Piensa en cada
entrenamiento, en cada esfuerzo y en todas las veces que seguiste adelante
cuando algo te costaba.
Y cuando mires hacia las gradas, ahí estaremos nosotros, apoyándote
como lo hemos hecho siempre: “Oye R, mueve el esqueleto…” 😊
Y hay algo más que queremos que recuerdes.
A ti te encantan los abrazos. Por eso, cuando termine el
partido, pase lo que pase, ahí vamos a estar esperándote con uno de esos
abrazos enormes que tanto te gustan. Un abrazo que te diga sin hablar: "Qué
orgullosos estamos de ti y que suerte tenemos de ser tus papás."
Disfruta la final, diviértete, confía en ti y da lo mejor de
ti en cada jugada.
Porque para nosotros, S, antes de que empiece el partido
y después de que termine...
ya eres nuestro campeón.
Te amamos muchísimo.