Apr 8, 2008

Confusiones

Celestino manejaba, se le había hecho tarde porque había procurado que todos tomarán algo de desayuno. Además la (su) güerita se había esmerado haciendo los huevos revueltos con papas, como para que no se los comieran. Y uno rinde más cuando el estómago está satisfecho, pensaba para sí mientras aceleraba.
Lo interrumpieron de sus pensamientos unos alaridos... ya se estaban peleando: Martín, Ignacio, Gerardo...Basta! Rosario y Socorro repasaban las capitales. Javier tarareaba una canción mientras veía al infinito, Eugenio intentaba concentrarse contando en voz alta cuantos coches se cruzaban por el camino.
Celestino recitó las oraciones matutinas: el Padrenuestro y pedir la intercesión de los patronos de cada hijo, calmaron las aguas.
Fue entonces cuando el patrullero apareció: "Sr. oríllese, para que me enseñe su permiso de transporte escolar"------¿Qué cosa? Oficial, pero si son mis hijos. Los llevo a la escuela.
Oh, No Sr. enseñeme el permiso.--------Ante la cara perpleja de Celestino, preguntó: ¿Este Señor es su papá?----- Sí, contestaron en coro. Todos excepto Gerardo quien estaba aun enfurruñado por el regaño.
El perplejo ahora era el oficial---- Disculpe, continúe su camino.

3 comments:

maria jesus said...

Muy buena anecdota. !Es tan raro hoy una familia de tantos hijos!No sabe la gente lo que se pierde y lo que pierden sus hijos.

riCh said...

jejeje ese Don Celes... me hubiera gustado conocerlo en ese entonces...

Juan Carlos said...

cada ocasion me convenzo mas, de tener poca familia, ya que lidiar con eso esta cañon aunque sea muy padre!!