May 22, 2008

El cerro

Y sigo sumergida en el baúl de los recuerdos.
Ahí solíamos pasar las mañanas y tardes de las vacaciones. Al regresar del colegio alguien lanzaba la pregunta: Mamá, ¿podemos ir al cerro?
Ante la afirmativa de mi madre, Rosita tomaba su bordado y nos acompañaba. Mientras ella bordaba, nosotros explorábamos y trepábamos. El cerro tenía un castillo, un bosque, un río seco. La imaginación volaba, no tenía límites.
Recuerdo la emoción que nos dió reconocer nuestro cerro desde el avión. Era inconfundible, unas grandes letras blancas, que cada año se remarcaban con cal, en las cuales se leía "Viva Cristo Rey" lo hacían irrepetible. Desde lo más alto de ese cerro le dimos la despedida final a Juan Pablo II con espejos.
Conforme fuimos creciendo el cerro también lo hizo, ya no era nuestro compañero de juegos sino nuestro mejor oyente para confidencias. Solíamos ir a platicar al cerro, sentadas en el pasto con la mirada en el horizonte se abrían los corazones de la manera más llana y sencilla. Ahí desahogabamos penas, enojos, sinsabores de la vida.
Hasta que finalmente lo alcanzó la civilización: el cerro es ahora una colonia exclusiva "Pedregal de Echegaray". Lo perdimos.

8 comments:

riCh said...

Y si, lo perdimos y me temo que "ganamos" más tráfico... Pero si lo ves por el "lado amable", gracias a Dios no fué tomado por "paracaidistas"... (bendito consuelo)

aDios!

Alemamá said...

Lo que es a mí, el crecer sólo ha hecho achicar se al mundo y los lugares de mis recuerdos. Subí un post sobre eso acá*

Me dió un dolor nostálgico lo que dices sobre perder el lugar de tus juegos fantasiosos en el cerro. En todas partes pasa. Qué lindo cuentas las cosas, amiga.
Besos

zocadiz said...

RiSh: tienes razón hubiera detestado ver el cerro con paracaidistas...porque no solo hubieran terminado con él sino con los alrededores! :)
Abrazo bro.

Alemamá: en el sentido que tu dices en tu post, el cerro se hizo pequeño. Pero creció en el sentido de la utilidad que se le dió...o sea no fue una muñeca que sólo empleas de los 5 a los 6 años.
nos leeremos

maria jesus said...

Hombre, si lo mira así....Yo perdí mi monte Hacho por culpa de una urbanización de chalets y me dió mucha rabia, pero indiscutiblemente su construción dió trabajo a mucha gente y ahora hay otra que lo disfruta.
Mirar para atrás para aprender y no para añorar

Ana said...

Es cierto lo que dice alemamá: crecemos y los recuerdos se achican. Un poco porque nos quedan más grandes, otro poco porque nos quedan más chicos.

zocadiz said...

Maria Jesus,
Así pasa con la civilización. Unos ganan otros pierden.

Ana, Me parece que mi cerro cumple ambas.

Anonymous said...

NADIE VIVE EN SATÉLITE!!!!

cecigu said...

El cerro... me trae tan divertidos recuerdos con San y contigo... que cercano recuerdo y profundo cariño a su cerro!