Feb 10, 2010

La vida.

Frente al argumento de "mejor aborten, solo va a venir a sufrir", pienso lo siguiente:
1. ¿Puedes asegurar al 100% que SOLO viene a sufrir?
2. ¿Quien no ha sufrido en su vida? ¿Nos deberían haber abortado?
3. ¿Quien tiene una vida 100% feliz?
4. ¿Cómo aseguras que no tiene la misión de hacer feliz a alguien?

Conozco una familia que adoptó y agradecen a la madre de esa niña (que tenía todas las características de "SOLO VENIR A SUFRIR") que no haya decidido que era mejor terminar con su existencia, ahora ambas partes gozan de la vida.

3 comments:

Fón said...

Le dice Gandalf en cierto momento a Frodo que quiere dar muerte a Gollum, que no lo haga, porque si el no puede dar la vida tampoco puede quitarla.
Tienes razón. Tenemos derecho a vivir, y es el primer derecho humano, y el presupuesto de todos los demás. Nadie es quien para dar muerte a otro, sea o no pequeño o este o no en su vientre, pues no deja de ser un misterio porque los dos gametos forman un ser humano.
saludos!

Gabriela said...

Qué bueno que la niña haya encontrado a esta familia. Y qué bueno que la familia haya encontrado a la niña.

Fernando said...

Hola, Zocadiz. Tratas un tema muy importante y las preguntas que planteas son muy buenas.

En mi país, España, se tramita ahora una reforma de la Ley del Aborto, para hacerla más permisiva aún. Simplificando diré que estará más o menos permitido abortar, según los casos, hasta la semana 22ª, con una excepción: las malformaciones del feto que sean incompatibles con su vida, que permitirán abortar sin límites de tiempo.

¿Es esto suficiente libertad? Para algunos no, y piden que a la palabra vida se añada "digna": se podría matar al feto de 30 o 35 semanas si tiene una anomalía incompatible con la "vida digna", es decir, una grave enfermedad que se le detecta tarde.

A mí esto me parece casi cómico, en la línea de tus preguntas: si se le preguntara al feto (como a cualquiera de nosotros, por otro lado) ¿qué preferiría: la muerte o una vida "indigna", por la enfermedad? Yo creo que la vida, ¿no?