Jul 28, 2009

Mercadito. Tianguis. Bazar.

Hoy es miércoles, cerca de la oficina se instala el mercado. Veo caminar personas, muchas, que vienen con su bolsa de mandado. Se dirigen hacia esos puestos con techos de lona de distintos colores: rojos, amarillos, naranjas, verdes.

La calle se cierra, ocasiona caos vial y mal humor en los conductores. Yo me resigno a ir avanzando con lentitud mientras pienso en la cultura de mercadito que se lleva tatuada en el corazón mexicano.

Recuerdo a mi abuela y el tianguis en San Pedro el chico, con el carnicero bromeaba, con la verdulera cotorreaba, con el de los antojitos chismeaba, a la de los quesos aconsejaba, a las tortilleras resolvía alguna duda catequética.

Mi abuela era popular entre los puestos, todo el mundo la saludaba. Yo caminaba a su lado, más aburrida que una ostra, harta de cargar la bolsa del mandado que me lastimaba los dedos, con ganas de terminar lo más pronto posible con la vida social de mi abuela en el mercado. Ella lo sabía, al final me recompensaba con un buen taco de sal con tortilla recién hecha y una coca cola fría.

Al fin paso el atolladero. ¿Cuál es el atractivo de los mercados? ¿Que te digan marchantita o güerita? Supongo que el trato personalizado. Aún así, no cambio a las tiendas de autoservicio abiertas las 24 horas, con estacionamiento, aire acondicionado y carritos donde poner las compras aunque nadie sepa mi nombre.


8 comments:

Bohemia said...

A mí de esos mercado me encanta pasear, ojear, buscar cosas lindas, hallar buenos precios...y pasar el rato...
Bss

Léo said...

A mi me gustan siempre y cuando no obstruyan la vialidad que se encuentra cerca de mi casa, jaja es parte de nuestro folklore.

A diferencia de tu abuela la mía me compraba una paleta helada ahh que tiempos.

Gabriela said...

Creo que los mercados tienen su encanto: acá en el Perú, les decimos "caseros" a nuestros vendedores habituales. Esos que nos conocen y nos separan las parte que ya saben que nos gusta. En Lima hay un mercado muy ordenado, se llama El Edén. Tiene un no sé qué que te provoca unas ganas de regresar.
Los autoservicios también tienen su encanto. Yo voy mucho a uno que queda a tres cuadras de mi casa. Voy prácticamente todos los días. Casi ya tengo mis caseros ahí, ja, ja.
Ese San Pedro que mencionas, ¿nada que ver con el San Pedro de la novela Corazón salvaje? ja, ja.
Saludos limeños.

Poncho said...

My Ziggy,

En verdad sí que eres muy fresa! Por eso me caes muy bien. Cuando nos vamos a dar una vuelta en mi audi???

COYOLXAUHQUI said...

A mi me gustan más los tianguis, huelen a fruta fresca y a flores y, a veces, a comida...

Antes comía deliciosos tlacoyos y fresas con crema en el mercadito cercano a mi trabajo y extraño esos viernes...

P said...

La vida es esto. Prestémosle atención a los
detalles. Al calorcito humeante del pis, a sacar la basura, a viajar apretados
en colectivo. Si no disfrutamos eso, ¿qué nos queda?

El Velvet de Cierto Pelo said...

El tianguis es la versión redux del mercadito de pueblo. Ambos de un encanto superior.
Tendrías que venir a ver los tianguis de los pueblos. Otro mundo.
Saluditos.

Naya said...

My dear Z! yo soy tianguera de corazón, y la razón por la que ya casi no voy, es porque se me olvidan los días de tianquis y hay varios que quiero conocer!! Asi que te invito a que olvides tu fresés y me acompañes o al del Oro o ya de perdis al de echegaray hoy es jueves y las quecas no tienen m..medida! ;)